Trabajar con animales es maravilloso, nunca dejan de sorprenderte y todos te aportan todo y más. En el caso de Osita conectas en seguida con ella y en la segunda sesión de acupuntura me sorprendió ver cómo se dejó hacer con toda la entrega y confianza hacia a mí. Se dispuso a recibir y a disfrutar de la sesión como si de un ser humano se tratara, sólo tenéis que verla en el vídeo lo relajada que está y a continuación lo dormidita que se quedó.
Aquí la vemos en la tercera semana y su tercera acupuntura, ha ganado más fuerza en las patas y está moviendo el rabito mientras disfruta de su comida, señal de contenta y de que se encuentra mejor.
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